Discurso por el Día Internacional de la Mujer en la Legislatura Porteña

08 Mar Discurso por el Día Internacional de la Mujer en la Legislatura Porteña


El día 4 de Marzo de 2013, se realizó por noveno año la celebración del Día internacional de la Mujer en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A continuación el discurso brindado por la Sra. Susana Calot de Ibarbalz, presidente de ACIERA Mujer.

Aciera Mujer las saluda en este día especial con todo afecto, deseando la bendición de Dios para cada una de sus vidas.

Al conmemorar por 9° año consecutivo en este Salón Dorado de la Legislatura el Día Internacional de la Mujer, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina y en especial su departamento femenino, desea rendir un cálido y sincero homenaje a todas las esposas, madres, hijas, trabajadoras, profesionales, a todas y cada una de las mujeres argentinas cualesquiera sea su condición social, cultural o religiosa.

En estos tiempos en que vivimos, tanto en nuestro país como en el mundo, las mujeres comprobamos cada vez más que hemos estado recorriendo un largo camino que nos ha permitido acceder a niveles de la sociedad jamás
pensados.

Desde Jefas de Estado, pasando por todo el espectro político, en el campo empresarial, científico, docente, judicial, en todo el arco iris de nuestra sociedad las mujeres avanzamos con coraje y con trabajo, con sacrificio y dedicación. Desde los lugares más encumbrados hasta las tareas cotidianas más sencillas, en las grandes urbes ó en los lugares recónditos del país, la labor de la mujer deja huella al hacer con cada trabajo y con actitud amorosa
y solidaria, la grandeza de este suelo.

Millones de mujeres valientes y corajudas se levantan cada mañana, la gran mayoría dentro del anonimato, poniendo empeño, esfuerzo y amor para criar hijos, cuidar nietos, trabajar duro en las diferentes áreas y al mismo tiempo imponerse nuevos desafíos.

Así es la mujer, así somos las mujeres.

Estamos orgullosas de nuestro género, de los roles que cumplimos. Dios nos ha dotado a cada una de su maravillosa impronta divina que nos hace exclusivas, diferentes a todas sus criaturas.

En el libro de los Proverbios del rey Salomón, exactamente en el capítulo N° 31, el rey Lemuel describe el trabajo y el valor de la mujer que teme a Dios, que cree en sus principios y los obedece.

La pluma del rey, con admirable destreza describe las características de las mujeres que aman a Dios, que lo reconocen en todo lo que hacen, que admiran su poder y su amor, su gracia y bondad para sus criaturas.

Destaca la tarea, la fecundidad y la entrega de esta clase de mujer, la considera como de mayor valor que la de una “piedra preciosa”.

Me gustaría referirme brevemente a las características que se describen:

. Su esposo confía en ella.

. Trata bien a su cónyuge y no habla mal de él.

. Tiene manos de artesana y una maravillosa destreza física y emocional la destaca.

. Busca las provisiones para su familia y les ofrece el alimento con amor.

. Es creativa con sus negocios, su oficio o profesión.

. Aún de su cansancio repone fuerzas y trabaja denodadamente.

. Mantiene la luz de su hogar encendida… no la sorprenden las tinieblas.

. Es generosa, ayuda a los pobres.

.No la preocupa la inclemencia del tiempo porque es muy responsable con la alimentación, el cuidado y abrigo de sus hijos.

. Entre tanta actividad, se da tiempo para cuidar su apariencia, es prolija y sabe vestirse adecuadamente.

. Cada día se levanta y se reviste de la fuerza que Dios le provee.

. Es honrada en todo lo que hace.

. No tiene miedo por lo que le pueda acontecer porque su confianza está puesta en Dios.

. Su lenguaje es armónico, y habla con sabiduría.

. Siempre está atenta a la marcha de su hogar.

. No descuida jamás a los que ama.

. Es muy consciente que la belleza es pasajera y engañosa, por eso no se fía en ella.

. Tiene muchos logros en diferentes áreas y lo sabe, pero reconoce que todo lo que hace bien es porque obedece los principios divinos.

. Sus hijos y su esposo son felices con ella.

Todas y cada una de estas características que aquí se describen pueden ser nuestras.

Muchas veces pertenece a nuestra voluntad y decisión hacerlas propias.

Si nuestra voluntad está bajo el control del SEÑORIO de JESUS, si El es nuestro Salvador, si cada día nos rendimos a El anhelando su poder como verdaderas necesitadas de su gracia, la acción del Espíritu Santo en nosotras hará una obra maravillosa de transformación convirtiéndonos en mujeres plenas en todas las áreas de la vida.

Hoy es día de homenaje y reconocimiento, pero fallaríamos si en esta oportunidad de honrar a la mujer, no denunciamos con toda nuestra vehemencia los pecados, las atrocidades que esta sociedad debe superar.
Las mujeres necesitamos vivir en paz, concordia y amor.
Las mujeres necesitamos vivir en una sociedad sin violencia.
Como mujeres cristianas evangélicas rechazamos todo tipo de violencia y discriminación hacia nuestro género.
Cada día nos espantamos con noticias que nos dan cuenta de las atrocidades que miles de mujeres sufren en nuestro país a “puertas cerradas”.
Dentro del propio hogar, frente a sus hijos, maltratos verbales y físicos que en muchos casos las llevan a discapacidades físicas, emocionales y hasta la misma muerte.
La violencia doméstica deja víctimas que no deberíamos contabilizar.
La violencia contra la mujer es violencia contra la comunidad entera.
Deseamos fervorosamente que este lastre vergonzoso sea erradicado de nuestro país con el rigor y las leyes que necesita.
La mujer es un ser único e irrepetible, valioso por fuera y por dentro, pero la mujer no está a la venta.
Denunciamos toda trata de personas, desapariciones de niñas, jóvenes mujeres de toda edad y condición social que son tratadas como mercancía.

Es hora de que los que nos gobiernan y tienen el poder político dejen de mirar a un costado ante esta horrorosa realidad, es hora de que actúen con vehemencia, responsabilidad y urgencia y le hagan frente a esta situación
que nos avergüenza como Nación.

Nuestro anhelo es que maduremos como sociedad, dejemos el peso de la corrupción para lograr el aplomo, la sensatez, el equilibrio y juicio que tanto necesitamos.

Solo en Dios está nuestra esperanza de ver una nación mejor.
Solo en Dios a través del amor de Cristo crucificado por nuestros pecados y maldades.
Solo en Dios a través del victorioso Cristo resucitado en la esperanza de una vida eterna.
Solo en Dios.

La Biblia nos insta de dar honra a quien se la merece. Y en ese espíritu, es que esta tarde daremos honra muy merecida a cinco mujeres.

Solo cinco en un país en que son incontables las que se destacan sin ser vistas.
Las que trabajan dando sin esperar recibir, solo cinco.
Con nombres diferentes, actividades y edades desiguales.

Sara [Siccardi de Díaz – docente, escritora, pastora]: con bello nombre Bíblico, mujer entregada al acompañamiento pastoral, a la enseñanza de la Biblia como base de la fe cristiana y fuente absoluta de inspiración, para su vida personal, familiar y comunitaria.

Nélida [Daglio de Romanenghi – docente con trayectoria de más de 25 años evangelización a la niñez]: años y años, muchos años de su vida, yo diría su vida entera por una vocación enorme de enseñar, de transmitir no solo conocimiento académico sino también lo que es más importante”enseñar a vivir”.

Ana María [Bongarrá de Calabretta – Lic. en Histioria. Co-Fundadora Fundación “Esperanza viva”]: mujer fuerte si las hay, sufrió tiempos de gran adversidad que la hicieron más grande, más ejemplar y admirada. En estos últimos años dedicada a amar al prójimo más allá de sus fuerzas.

Elisa [Dima – Voluntaria para Hospitales Damas Rosadas]: es la mujer que se entrega a servir al sufriente, al enfermo, al desahuciado, al que está solo y esperando en una cama de hospital. Ella es “voluntaria”…su voluntad al servicio de su semejante en dolor.

Lucía [Segovia – Comandante Mayor de Bomberos Voluntarios. Dirige escuela Bomberitos en DockSud] : joven y atrevida en su decisión de ser mujer que se anima a enfrentar al fuego. Al fuego, que es amigo, cercano, benigno, necesario, pero muchas veces se convierte en un enemigo violento, cuando eso ocurre allí está Lucía, para detener, ayudar y socorrer, arriesgando su propia vida.

Gracias a cada una, con diferentes vocaciones y servicios, pero con un común denominador que es el amor por los demás, la entrega incondicional a sus semejantes.

Eso premia Aciera Mujer en esta tarde, y volviendo a la descripción del libro de los Proverbios en sus últimos versos les digo:”muchas mujeres hicieron el bien…pero hoy ustedes las sobrepasan a todas”.

Dios bendiga a cada argentina, que vivamos quieta y reposadamente, en paz, en un país más justo, descubriendo cada día al despertar que “la que no vive para servir no sirve para vivir”.

Susana Calot Ibarbalz.

Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Salón Dorado.

4 de marzo de 2013